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El origen de la última comida de los condenados a muerte en EE. UU.

Los condenados a muerte en Estados Unidos (EE. UU.)  tienen un “privilegio”: decidir cuál será su última comida antes de ser ejecutado.

El sistema judicial de 28 estados del país norteamericano y 56 las naciones contemplan hoy la pena de muerte en sus leyes. Pero, ¿cómo surgió este aspecto que complace uno de los últimos deseos de un sentenciado antes de su ejecución?

ORIGEN MEDIAVAL Y RELIGIOSO

Esta práctica —también conocida como “comida especial” o “último desayuno”— se ha llevado a cabo en muchas partes del mundo, mucho antes de la existencia de una figura judicial o la ley.

En la Época Mediaval de Esuropa  (476 d. C. – 1453) se tenía la creencia de que si se alimentaba bien a los condenados antes de ser ejecutados, sus espíritus descansarían tranquilos, eliminando el temor de ser asechados posteriormente por sus almas.

Esto se extendía a la calidad de esa última comida, pues los verdugos aseveraban que de ser buena el muerto descansaría en paz; de lo contrario, serían atormentados de por vida.

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Otra connotación que se le da a este “privilegio” es netamente religiosa. Lo asocian a la última Cena, donde Jesucristo comparte el pan hasta con quien le traiciona.

ÚLTIMA COMIDA EN EE. UU.

Se remonta a 1924, en Texas, un estado que hasta hoy sigue liderando la lista de ejecutados por año  junto a California y Florida.

En esa misma fecha, se decidió sustituir la horca por la silla eléctrica y que Texas fuera el encargado de las ejecuciones de los condados.

En la actualidad han sido muchos los cambios y cada estado es autónomo en decidir cómo llevar a cabo su proceso hacia el pasillo de la muerte.

La autoridad local de Luisinana —al igual que en la Última Cena— invita a los condenados a muerte a una comida. El recluso tiene la oportunidad de decidir si acepta, no solo la cena, sino la confesión religiosa que viene en la misma invitación.

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En Florida se ha establecido un máximo de 40 dólares para el plato del reo. Por otra parte, Oklahoma impone un presupuesto de 15 dólares. Texas  ha eliminado en 2011 la tradición para que el preso escoja y debe comer lo habitual en la cárcel. Mientras que Nueva York, que permitía licor y tabacos, abolió las ejecuciones a mediados de los 60.

LA MÁS SOLICITADA

Aunque la condescendencia de permitir tomar una copa licor al reo ha sido eliminada en unos lugares y descartada en otros (como en Francia), existen comidas que suelen ser las más solicitadas por los condenados antes de la ejecución.

Muchos suelen pedir grandes cantidades que a veces no llegan a ingerir. Las favoritas incluyen hamburguesas, papas fritas, pollo frito y Coca-Cola.

Para llevarse a cabo este ritual, un presidiario puede esperar años, incluso décadas. El tiempo entre la condena y la ejecución puede ser una larga agonía de esperan.

La última comida de los condenados a muerte en EE. UU. tiene sus directrices, horarios y rigurosidades. Puede que se lleve a cabo unos días antes, ya que se ha comprobado que la mayoría sufre una entendible ausencia de apetito previo a la ejecución.

A comienzos del 2020, la cifra de personas sentenciadas a muerte en el país norteamericano era de 2.620 repartidas entre California (725), Florida (347), Texas (218), Alabama (175) y Pennsilvania (147).

Por Jennifer Marrugo

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