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Creaciones de Shakespeare y Newton que nacieron en una cuarentena

Quienes viven de crear o inventar coinciden en que la noche y el silencio suelen ser los mejores acompañantes. De hecho, la cuarentena y aislamiento social fueron unos de los ingredientes que ayudaron a Shakespeare y Newton en sus grandes genialidades.

Es el caso de Isaac Newton, que durante la cuarentena por la plaga de 1665, hizo algunas de sus mayores contribuciones a la física.

Newton tenía poco más de 20 años cuando la Gran Plaga de Londres obligó a desolar la ciudad. Para ese entonces, era un estudiante universitario en el Trinity College de Cambridge. Y pasarían otros 200 años antes de que los científicos descubrieran la bacteria que causaba la peste. Pero incluso sin saber exactamente por qué, la gente practicaba algunas de las mismas cosas que hacemos para evitar enfermedades.

Isaac Newton

Para procurar el distanciamiento social, Cambridge envió a los estudiantes a casa para continuar sus estudios. Para Newton, eso significaba ir a Woolsthorpe Manor, la finca familiar a unos kilómetros al noroeste de Cambridge. Adquirió entonces algunos prismas y experimentó con ellos en su habitación, llegando incluso a hacer un agujero en sus persianas para que solo pudiera pasar un pequeño rayo. De ello surgieron sus teorías sobre la óptica. Fue una de las ventajas de tener tiempo para meditar y experimentar con comodidad y sin unas clases estructuradas. Estos serían los primeros pasos hacia la Ley de la Gravedad. Regresó a Cambridge en 1667, teorías en mano. Dos años después, Newton se convirtió en profesor

Newton comenzó a experimentar en sus teorías sobre la óptica

William Shakespeare escribió ‘Macbeth – El Rey Lear’

Por su parte, durante una cuarentena de la plaga de 1605William Shakespeare escribió ‘Macbeth – El Rey Lear’. “La peste fue la fuerza más poderosa que moldeó su vida y la de sus contemporáneos”, escribió Jonathan Bate, uno de sus muchos biógrafos. La plaga cerró los teatros de Londres. Shakespeare sintió que escribir era la mejor forma de aprovechar su tiempo. “Esto significaba que sus días estaban libres, por primera vez desde principios de la década de 1590, para colaborar con otros dramaturgos”, escribe James S. Shapiro en su libro ‘The Year of Lear: Shakespeare in 1606’.

Estos dos emblemáticos casos solo demuestran que la soledad y la eliminación de distracciones, por cuales sean las razones, incluyendo una pandemia, pueden significar el mejor momento para materializar algún proyecto o mostrar todo aquello que se ha pospuesto.

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