ruby-vizcarra-modelo-albinismo-mexico

“No había güeros como yo”: la historia de la modelo albina Ruby Vizcarra

“Hola, me llamo Ruby Vizcarra, aunque de niña me decían ‘la güera’.

Viví en un mundo ilusorio sin saber que era albina hasta que me tocó ir a la escuela. La emoción del primer día en el salón de clases se convirtió en una puerta a la realidad de la que más nunca pude salir.

ruby-vizcarra-modelo-albinismo-mexico2Buscaba con la mirada entre ese tumulto de niños a uno que medianamente se pareciera a mí. Nunca lo encontré. Todos me miraban, me tocaban la piel y parecían confundidos por ver a alguien que se salía del cuadro común.

Aquella inocencia llegó más lejos ese primer día. Esperé ansiosa el recreo, pues pensaba que seguro otros güeros como yo estarían regados en los demás salones.

¿Adivinen? Tampoco había.

Mi familia había creado un universo donde nunca me había sentido diferente. Pero me di cuenta que llevaba conmigo algo que para el resto era raro e inusual.

Si algo saben hacer los niños, es ser imprudentes y crueles; por aprendizaje, casi siempre. El mundo se había expandido, me tocaba escuchar lo que jamás había escuchado en casa, donde estaba segura y calma.

Ahora me dan risa, pero en ese momento dolían. Eran crueles, pero creativos, eso no se les quita. ’Tu mamá tomó cloro’ o un recurrente ‘eres un fantasma’ fueron los más comunes para dañar a ‘la güera’.

Al principio te duele, pero después sabes que debes defenderte o no se detendrán. De hecho, muchas veces me tocó defenderme de mí misma, porque la adolescencia es como una piscina donde te lanzan sin saber nadar.

El albinismo me hacía esa piscina mucho más honda que para otros mortales. Pintarme el cabello era la sugerencia de muchos y la inseguridad solo me llevaba a creer que estaba ante una magnífica idea. Aunque era la peor de las ideas.

Ni siquiera podía verme al espejo, la chica del cabello rojo, castaño y negro no era yo. Era un empeño por dibujar sobre mí una caricatura de la verdadera Ruby.

ruby-vizcarra-modelo-albinismo-mexico3Mis 20 años fueron un descubrimiento de lo grande que es el mundo y que hay de todo para todos. Ya no buscaba similares como yo, sino a otros que amaran ser diferente.

Encontré una agencia de modelos donde me aceptaron a la primera. Pero no se emocionen, ellos no habían descubierto el mismo mundo que yo. Quisieron traer de vuelta a la Ruby de cabello castaño, con cejas ajenas y la piel pintada casi color naranja.

Fue un debut y despedida. Me quedé un ratico para aprender lo que no sabía de modelaje y para desaprender lo que ellos decían saber de la vida.

Ese momento incómodo solo ayudó a expandir mucho más mi mente. Era yo sola contra el molde y el que quisiera trabajar conmigo debía reconocer a ‘la güera’ original, la albina.

Ser modelo se convirtió en el medio perfecto para visibilizar mi condición. No se vale sacarnos del cuadro porque desencajamos, aunque un fotógrafo anticuado lo haya hecho conmigo.

Los desprecios caprichosos van a venir por albina, por negra, por pobre, por gorda, por desemejante. El secreto está en aceptarse sin pretensiones para escudarte y llegar a la superficie de aquella piscina donde entraste desde mucho antes.

He trabajado con gente maravillosa que ha entendido el mensaje, con fotógrafos que no me han cambiado una pestaña, en videoclips de algunas bandas. Y aunque cueste creerlo, nunca he hecho un casting. Cuando mi teléfono suena del otro lado están seguros que quieren a Ruby Vizcarra, la modelo albina.

Ahora estoy en la orilla de la piscina tratando de lanzar salvavidas a otros. Seguro tú también eres un chingón, solo que todavía no lo sabes”.

ruby-vizcarra-modelo-albinismo-mexico4
Foto: @bermeojose

Un placer conocerte, Ruby.

Jennifer Marrugo

@VISUALECTORES

 

LEE TAMBIÉN:

“Hola, soy Santino”: la historia de un modelo trans

“A veces me empeloto”: la historia de María Helena Ruíz

“Me volví una descarada”: la historia de Aura Ortega

REC Magazine

Revista informativa con temas de actualidad, cultura general y curiosidades con un amplio acompañamiento visual.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *